La fantasía sufre modificaciones, pero tiene algunas esencias que se mantienen. Más flores, o menos. Más estilo festivo y colorido, o más sobrio. Vestido corto o largo, pero blanco. Informalidad o formalidad, pero cierta cualidad etérea se mantiene. Hablando de seres etéreos, Kate Moss se casa, ya lo saben. La diferencia es que esta novia se acerca más a la Novia Cadáver de Tim Burton, aunque de negro, que a la usual imagen de la novia de blanco caminando por el altar.
Este septiembre próximo, la supermodelo Kate Moss, quien fuera pareja del conflictuado y conflictivo Pete Doherty, se casa con el músico de The Kills, Jamie Hince. La boda, de todos modos, lejos habrá de estar de parecerse a lo que uno podría imaginar sería el casamiento de una supermodelo, alguien perteneciente al mundo de lo fashion.
Moss, según comentan, todavía no se decide con respecto al vestido: Largo, eso seguro, pero todavía no sabe si púrpura o negro, con adornos rockeros.
Para la fiesta, la modelo parece haber ya apalabrado de Dinos y Jake Chapman, artistas conceptuales conocidos por sus temáticas sexuales, así como también sobre la muerte y la desfiguración. Los artistas, aparentemente, se harían cargo del diseño de los centros de mesa… ¡Qué divertido! Un casamiento temático; no pueden negar que la mujer es original. Yo voy vestido de Jinete sin Cabeza. Y, ya que estamos, por qué no hacer que sea una reconstrucción digital de Vincent Price, símbolo de todo lo gótico en gran parte de la segunda mitad del siglo XX.

Añadir a Del.Icio.Us
Cada tanto salen esas listas, largas, llenas de números. Rankings que, en el fondo, no sirven de mucho. No mejoran la vida, no alimentan, no enseñan, ni siquiera informan. ¿Por qué seguimos leyendo dichas listas, entonces? No sé, supongo que nos divierte ver quién figura y quién no, para estar de acuerdo o para disentir. De esa manera, podemos decir quién sobra y quién falta, ponernos a debatir y pasar un rato más largo o más discutiendo por qué
Un poco más atrás, apareció 
una nominación para un Tony.
Así como Hollywood ve embarazos por doquier en cada esquina, también le busca pareja a
De todo lo que contamos, no sé qué decirles de cuánto creer. Más bien, diría yo, tómenlo como una ficción, un folletín. Es menos nocivo. Por otro lado, la posibilidad de que lo que se dice sea verdad, le da el toque de morbo necesario para hacerlo más interesante. Los famosos, a veces, venden un personaje y, a la larga, terminan por comprarlo ellos mismos. Es algo un poco loco, pero suele ocurrir. Ellos se construyen, los construyen, lo aceptan y, después, es muy difícil cambiar la percepción. En algunos casos, de todas maneras, quizás no hay percepción por cambiar…
Los famosos generan pasiones. A los famosos se les permiten, cuando no, lisa y llanamente festejan, costumbres peculiares, cuando no bizarras. Total, la cuestión es que hablen, que digan, que se muestren. Son lo atractivo y lo extraño de la especie humana. Wow, me he ido bien lejos y no he fumado nada raro. Hoy tenemos tres aves raris, como
Por su parte,
Cuando os convertís en el centro de atención, nada os mueve de ahí… al menos no hasta que aparece alguna otra cosa que pase a ocuparlo en lugar de nosotros. Es algo así como el crimen perfecto. La única manera de dejar el puesto del observado con microscopio es encontrar a algún otro tontuelo que quede expuesto. Escándalos hay todo el tiempo, todos los días. Pero es cuestión de encontrar al escándalo adecuado con la persona adecuada. Nótese que, en general, el revuelo no se produce por algo grave de verdad sino, usualmente, por problemas que bien podrían pasar casi desapercibidos de no ser porque sus protagonistas son personas sobre las que hay depositadas grandes expectativas.
Los padres de Cyrus, por su parte, optaron por el “yo no fui”. Dicen que se fueron antes que Leibovitz tomara la foto que se promociona como “Miley Cyrus desnuda”, cuando, en realidad, está cubierta y lo único que se ve es su espalda, además que, salvo imaginaciones procaces, lejos está esa fotografía de promover una sexualidad monstruosa y desenfrenada. Los padres dicen que no estuvieron para esa toma, mientras que Vanity Fair dice que sí y que, incluso, vieron la toma final y que les gustó. Uno es un medio interesado en explotar la imagen de una estrella en ascenso; los otros son padres interesados en explotar la imagen de una estrella en ascenso, ahora algo conflictuados. ¿A quién creerle? Y, ¿realmente importa? La historia ha cobrado desmesuradas proporciones, con lo cual, más bien, puede hasta decirse “relájate y goza del circo, que ha venido a la ciudad y promete más funciones”.
Las historias rosas, muchas veces, tienen final feliz. A veces, a diferencia de lo que ocurre en los grandes films de Hollywood (aunque también ocurre, usualmente, en modestas comedias románticas sin tanto presupuesto), no hay fanfarrias ni enormes estadios aplaudiendo un beso. En ocasiones, son apenas un par de amigos que ofician de testigos un día y otros tantos, posteriormente, que asisten a una fiesta.

