La había visto en “Se7en”, en un rol secundario como esposa de (sic) Brad Pitt. El personaje estaba bien, pero, más allá de lo bonita y la voz de seda, no había demasiada posibilidad de lucimiento para Gwyneth Paltrow. Años después, me quedaría el recuerdo de su “Shakespeare Apasionado”. Hay algo de dulce detrás de la gélida elegancia, “ángel” le dicen algunos. La verdad, no lo sé. La mayor parte del tiempo, Gwyneth es como una suerte de escultura griega: bella y lejana, para admirar, pero difícil aproximársele. Para muchos, ella es sinónimo de alta moda, sofisticación y, quizás también, una peculiar suerte de perfección (aunque sólo sea una ilusión).
En una entrevista realizada, casualmente, para la elegante revista Bazar, Gwyneth elaboró sobre varios temas. Teniendo en cuenta que tiene dos hijos y una figura envidiable, al tiempo que, después de dedicarse cuatro años, esencialmente, a ser madre, es algo así como un modelo de perfección. De paso, comentamos, el nuevo look le queda bonito, lo mismo que esa expresiva sonrisa.
La actriz estadounidense, hija del productor Bruce Paltrow y de la actriz Blythe Danner, por ejemplo, comenta que quisiera quedar embarazada de nuevo y tener, al menos, un hijo más. Lo relaciona con las palabras de su padre (fallecido), sobre el hecho de que le hubiera gustado tener más de dos hijos (tiene dos niños pequeños, Apple Blythe Alison y Moses Bruce Anthony, de 4 y 2 años, respectivamente). Como ella y su pareja, el músico de Coldplay Chris Martin, “pueden”, considera que es algo así como que se lo “deben a la humanidad”. Con todo respeto, Gwyneth, y sin ofender vuestros deseos de quedar embarazada nuevamente, salvando un par de paises europeos que tienen problemas de natalidad, el mundo está superpoblado, no a la inversa, y nadie, salvo los tabloides, os va a reclamar si decidís no tener más hijos. Una opinión, nada más.
De todos modos, Gwyneth comenta que tiene una experiencia doble de los embarazos. Por un lado, ama la sensación de estar gestando una vida dentro suyo. Por otro lado, la pasa bastante mal con respecto al tema “náuseas”.
Siguiendo con esto de los deberes, Gwyneth comenta que no quiere ser una madre que se deje estar y la vida se la trague, además que lo hace por su carrera y por su pareja, por eso ejercita. De hecho, lo hace tres horas por día - aunque dice que Madonna, de quien se hizo muy amiga y se la pasa hablando maravillas, entrena aun más duro -. Hay quienes sólo ejercitan el dedo pulgar sobre el control remoto esa cantidad de horas.
Como si esto fuera poco, Gwyneth es aplicada a la hora de mantener el fuego en la pareja. “Compartimentar el tiempo”, suena un poco a taylorismo aplicado a la familia, pero parece que para Gwyneth funciona. La bloda mujer maravilla dice que, si no se hace el esfuerzo de dejar lugar para la pareja, todo, eventualmente, se vuelve rutinario, sólo queda la crianza de los hijos, y la cuestión se va a pique. Por eso dice que, una vez que los hijos se van a dormir, es hora de ella y Chris Martin. No sé si maravillarme u horrorizarme de semejante eficiencia. Por lo pronto, seguramente, muchas esposas cansadas y agotadas al final del día, que se verán acosadas por sus maridos blandiendo esta entrevista al grito de “si ella puede, vosotras también”, aprenderán a odiar a la bella lady Gwyneth.
Como toda celebridad del momento, también comenta que apoya a Barack Obama, a quien se lo ve bastante bien encaminado en su contienda con el senador republicano McCain. La mayor parte del mundillo hollywoodense es de tendencia demócrata y, quedó bastante claro el último mes, todos estaban esperando que ganara el contendiente de Hillary Clinton, quien, espera el especialista en cotilleo Perez Hilton, podría quizás convertirse en “vice”-presidente, aunque para eso falta que Obama le ofrezca y Clinton acepte.
En el caso de Gwyneth, que vive mucho tiempo fuera de los Estados Unidos, ella confía en que, de ganar, Obama, hijo de padres africanos, podría mejor la bastante vilipendiada imagen de su país en el resto del mundo. La actriz comenta que se averguenza cuando escucha lo que opinan en el exterior de los Estados Unidos y su influencia en la situación mundial actual. Ella cree que, si Obama gana, eso puede cambiar.
Finalmente, un dejo de fragilidad en la princesa, un gesto extraño, pero agradecidamente humano. Paltrow retornó al cine de gran producción con “Iron Man”, donde actuó junto al híper-histriónico, híper talentoso y, aparentemente, recuperado Robert Downey Jr. Al comentar sobre ese hecho, la actriz, de 35 años, admitió su miedo, que es el miedo de muchas actrices. Cuando todos los días aparecen jóvenes con instinto asesino como Megan Fox o, simplemente, con hambre de gloria, es fácil que una actriz que ha pasado los 30 y hace años que trabaja poco se convierta en un recuerdo que se dedica a sacarse fotos mientras camina de invitada por alguna alfombra roja. Gwyneth admite esa tensión, el “haber dejado de ser”, sobre todo después de haberse alejado por tanto tiempo, no obstante lo cual, reafirma, no se arrepiente para nada de la decisión que tomó. Bien por ella… ¿cuántas celebridades se dedican a echar culpas hacia afuera o caen en profundos pozos depresivos por no poder hacerse cargo de las decisiones que toman o los cambios en su carrera?
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