A algunos, en algún momento, les llega la hora. No sé a ustedes, las bodas nunca me movieron demasiado. Cada vez que me toca asistir a una, las mujeres están como alteradas, diferentes. Hay quienes están más susceptibles, hay quienes están, directamente, buscando marido. También están aquellas que, como yo, simplemente van a pasar un buen rato y ponerse contentas por sus amigos. ¿En qué grupo entrarían ustedes? Mientras lo piensan, les comento que parece que se casa Kate Moss.
La supermodelo reservó el lugar conocido como Wapping Food o Wapping Project para septiembre y, no sería extraño, para anunciar su boda con su novio Jamie Hence.
Moss tiene una hija, Lila, y viene saliendo con el músico de The Kills desde agosto pasado. Según dicen, la boda en sí va a ser bastante íntima, para poca gente; la recepción es para la fiesta y el descontrol.
Dicen que se quiere casar de blanco y en una pequeña iglesia en su pueblo de origen, con muchas flores y su hija Lila como dama de honor. Todo muy pintoresco.
A veces, uno piensa: ¿cómo hacer para permanecer con la misma persona? ¿cómo se consigue? Supongamos que uno se ha puesto algo cínico con respecto al “hasta que la muerte nos separe” y está buscando alguien que le pueda aportar una visión más positiva sobre el asunto. Bueno, se puede preguntarles a Patrick Dempsey y a Ben Stiller.
Cuando le preguntaron a Dempsey por el secreto de su éxito y durabilidad matrimonial, el galán de “Grey´s Anatomy” respondió, muy sucinto: “amor, humor y comunicación”. Claro, porque es tan fácil. Convegamos que, a veces, ustedes se quieren, se aman, por eso son sinceros y se comunican cuando quisieran arrojar al otro por el balcón porque él no ayudó a lavar los platos o se olvidó alguna fecha importante o anda gritando los goles en la cama mientras mira el partido cuando ustedes quisieran otra cosa (aunque eso otro sea dormir); o porque ella se para en cada escaparate, fascinada por ese par de zapatos que no puede comprarse, o se cambia unas doscientas veces antes de salir porque cada vestuario posible denuncia alguna imperfección que sólo ella ve, o se enoja profundamente y no nos dice por qué, porque nosotros ya deberíamos saberlo (ellas tienden a suponer que los malos entendidos no existen o que tendríamos que tener alguna capacidad empática supernatural). En fin, en esos momentos en que le comunicamos al objeto de nuestro amor que desearíamos tenerlo (porque en ese momento no es un él o una ella, es un objeto) bien lejos, ahí no hay humor. Puede haberlo después. Así que, Patrick, algún consejo más interesante y menos trillado: no nos interesa lo que ya todos sabemos, sino cómo hacen esos días que no hay humor para la comunicación y están más cerca de hacer volar la porcelana china que regaló la suegra. He dicho.
Entonces, en la premiere de “Iron Man”, le preguntan a Ben Stiller por cuál es su secreto con su bella esposa Christine Taylor. Otra vez, esperamos encontrar sabiduría, palabras duraderas que iluminen nuestro camino.
La respuesta: “Humor”
Podemos imaginar a Ben en algunos de sus ataques histéricos, como en los films, haciendo reir a carcajadas a su esposa. ¿Será así también cuando se enoja?
La pareja está casada desde el año 2000, tampoco es una eternidad. Para muchos, esa cantidad de años todavía califica como noviazgo (uno laaaargo). Ella es hermosa, él es gracioso. Es probable que se complementen; recuerden “Zoolander”.
Como declaracione más interesantes en lo que respecta a su familia, encontramos las del talentoso músico de R&B Usher. Cuando se mencionó el tema de celebridades que negocian las fotos de sus hijos pequeños - en referencia a Christina Aguilera o JLo -, Usher estalló.
“De ninguna manera haría negocios con mi hijo. Me enoja que la gente hable de mi hijo.
¿Qué más te hace hombre que ser un padre para tu hijo?”. Después continúa, reconociendo que, al convertirse en una figura pública, aceptó resignar su anonimato, pero que eso no significa que esta experiencia que para él es tan bella tenga que convertirse en algo horrible. El enojo de Usher fue porque se sabe que varias celebridades negocian las fotos de sus hijos, como forma, entre otras cosas, de quedarse con parte del dinero que, cuando las tomas son sin permiso, van directamente a los paparazzi. De todos modos, termina siendo un método quizás tan sucio como la foto robada.
Una de las últimas tomas del escándalo fue en febrero, cuando Christina Aguilera posó para la portada de la revista People junto a su hijo de sólo un mes, Max. Se supone que Christina recibió algo así como 1,5 millones de dólares, mientras que JLo 6 millones. Angelina Jolie, que todavía no llegó al hospital, aparentemente ya firmó por una cifra que va de 8 a 10 millones.
Tener bebés, en Hollywood, es una industria más. Se firman contratos y termina siendo una fuente más de ingresos. Cada bebé pasa a ser cuidado como esos guiones que nadie quiere que sean leídos hasta que sea el momento, la seguridad alrededor de la celebridad embarazada se incrementa, evitando la posibilidad de una foto ilegal; las manos del esposo son atadas, y sólo puede tocar el vientre con previo permiso escrito de la revista que posee los derechos de la exclusiva. Es el fordismo aplicado a la reproducción.
En fin, como dijeron Stiller y Dempsey: Humor.
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