
Un mal ramo puede estropear un vestido bonito
Los malintencionados como nosotros nos fijamos en todo. Y más cuando se trata de bodas, no nos engañemos. De hecho, las bodas son esos acontecimientos maravillosos donde podemos ponernos las botas por lo bajini, criticando a este o a aquella otra sin perder la sonrisa profiden. Todo un placer para los aficionados al cotilleos y víboras varias. En este post vamos a criticar ese detalle aparentemente insignificante que toda novia cree que pasará desapercibido: su ramo. Los hay bonitos, los hay reguleros y los hay que son unos esperpentos. ¿En qué cabeza cabe que pueda haber una flor que resulte fea? Gracias a las famosas (o a sus estilistas) nos hemos dado cuenta de que en el mundo vegetal hay especies más elegantes que otras. Aquellos que piensen que la naturaleza es sabia, se echaran las manos a la cabeza cuando comprueben los flagrantes improperios que algunas llevan en la mano, de camino al altar. Si es que ya se sabe, la mano del hombre acaba con todo atisbo de belleza natural. Creo que, al final de este post, todos seremos un poco más ecologistas.
Las directrices para elegir un ramo son menos sencillas de lo que parecen. Todo depende del vestido, del estilo de la novia (más

Eva, por pequeñita, debe huir de los grandes ramos
natural, más recargado), de su altura (que las bajitas digan no a los ramos en cascada). Si el vestido es clarito, lo mejor es decantarse por colores un poco más llamativos, como el rosa, el violeta o el rojo. En realidad, cualquier color que te guste y que destaque. En cambio, si el vestido tiene un tono ocre o amarillento, la elección más adecuada es el blanco, el amarillo o el marrón. El ramo de la novia es uno de los detalles más personales del evento, y cada una refleja su personalidad a través de su elección. Sin embargo, siempre hemos de pensar que las flores entre las que podemos elegir dependen de la estación del año en la que nos casemos. Aclarado todo esto, podemos decirte que existen, a grandes rasgos, tres clases de ramo: los ramos en cascada, los bouquets y los ramilletes. De nuevo volvemos a incidir en la importancia del vestido. Los ramos grandes o en cascada suelen ser adecuados para los vestidos sencillos y sin mucho vuelo. Al contrario, los ramos sin cola, los pequeños o los bouquet siempre combinan mejor con los trajes de corte más clásico, que suelen tener volúmenes y ornamentación.
Como ves, existen algunas reglas básicas que algunas de nuestras famosas aplican a la perfección y que otras parecen haber olvidado, a tenor de los matujos que llevaron entre manos el día de su boda. En Vadecorazón nos sentimos altruístas, así que hemos pensado en hacer una recomendación para ellas, nuestras famosas, y para todas las mujeres casaderas: la necesidad de pedir consejo. Y no hace falta contratar un asesor, ni a un estilista, ni siquiera llamar a tu madre. En Internet puedes encontrar información útil y detallada acerca de cada mínimo aspecto de una boda. Entre ellos, evidentemente, los ramos para novias. Si la duda te paraliza, solo tienes que recurrir a portales especializados como el de Bodaclik, por poner un ejemplo. Puedes consultar tipos de flores, tipos de ramos y hasta precios. Además, y para las más despistadas, existe un apartado de consejos útiles: cómo conservar el ramo, cómo hacer ramos con mariposas, románticos, tiendas dónde poder adquirirlos… Con tal cantidad de información, es increíble que algunas famosas no aprendan nunca.
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